lunes, 11 de febrero de 2008

CONCLUSION

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A la luz del trabajo, mi opinión sobre los trastornos trastornos alimenticios en general es la siguiente:
Teniendo en cuenta los ya mencionados factores predisponentes, es de mi consideración creer que el surgimiento de un trastorno de este estilo no tiene un único culpable. Vivimos en una sociedad donde, lamentablemente, se valoriza la belleza, un don subjetivo y pasajero. La mayoría de las personas ha dejado de considerar el progreso personal, en todos sus niveles (entiéndase nivel intelectual, afectivo, etc.) como una meta; vivimos en una sociedad facilista, donde quien trabaja para progresar y no presta atención a las influencias o tendencias del entorno, es excluido y hasta maltratado por sus congéneres. En este entorno falto de valores , material, donde sin embargo no todos son iguales (muchas personas poseen rasgos humanitarios), el ser humano ha ido quedándose cada vez más solo. El sentido de pertenecía constituye hoy en día (y en parte siempre fue igual) dejar de lado la propia personalidad en un intento de parecerse a los demás y ser aceptado. Es decir, para pertenecer hay que parecer y actuar conforme a un prototipo establecido por el medio donde vivimos.
Es este sentimiento de soledad creado por la presión social el que, a mi parecer, influye sobremanera en el desarrollo de estos trastornos. Todos sabemos que "la perfección es imposible", pues nuestro ambiente se encarga de recordárnoslo siempre; sin embargo, ese mismo entorno que, resguardado por la mencionada afirmación, a veces nos presiona para que dejemos de buscar el avance en todos sus aspectos, en un intento de lograr una "globalización" del pensamiento (se intenta que las personas piensen y acepten lo que unos pocos indican, con el objetivo de lograr un mejor manejo social de las masas), es también el que más presión ejerce para que las personas se desvivan por alcanzar una perfección subjetiva, que puede pasar tanto por el cuerpo como por la adquisición de productos específicos (de cual o tal marca, con tal o cual característica) o la formación de una personalidad determinada. Este incentivo absurdo es también parte de esa "globalización del pensamiento"; es sencillo manejar a las personas cuando aquello por lo que se preocupan ha sido impuesto por un grupo minoritario.
Sin embargo, a pesar de que admito creer que la sociedad también tiene parte de la culpa, considero que asimismo los otros factores familiares y personales son tan importantes como los socioculturales. Las familias han evolucionado mucho a través de la historia, y a pesar de que muchas cosas han mejorado, considero que algo se ha perdido (o al menos es algo que se nota más hoy en día), y es la comunicación. Creo que ése es otra de las causas más importantes en la aparición de una enfermedad como la bulimia y la anorexia, la falta de comunicación verdadera, libre de prejuicios y miedos, entre padres e hijos.
No podría determinar el por qué de este alejamiento, pero me aventuro a pensar que la falta de diálogo, el no poseer a alguien maduro y confiable con quien discutir los cambios y problemas (presentes en cualquier edad, paro sobre todo en la adolescencia) y el tener una familia rígida o sobreprotectora, son hechos todos en los que la culpa está repartida entre los padres, los hijos y, en parte, el entorno.
De cualquier manera, los trastornos alimenticios son una realidad recurrente hoy en día, y considero que se les debería prestar más atención. Creo que desde ahora se deberían comenzar a implementar acciones preventivas, para evitar que las personas caigan en un problema que arruina sus vidas para siempre (es de mi parecer que estos trastornos nunca se curan, supongo que la persona debe vivir y lidiar contra ellos para siempre, tal como un alcohólico o un drogadicto debe hacerlo con su adicción). No propongo medidas extremas como establecer un peso mínimo para las modelos (solo me gustaría ver luciendo ropa en los desfiles a personas con distinto peso, no siempre delgadas, y desearía que hubiera mayor disponibilidad de talles en los negocios de ropa, así como menos discriminación hacia aquellos excedidos de peso), sino solamente flexibilizar la concepción de la belleza, haciendo hincapié en que no todo pasa por la figura. Asimismo me parece que debería haber un resurgimiento cultural, dejar y buscar que el hombre pueda y quiera mejorarse, pero a través de alternativas sanas y no autodestructivas.
Habiendo finalizado mi conclusión, sólo queda aclarar que enfoqué la monografía en este tema porque es algo que me parece es mal comprendido por la sociedad.
Muchas personas no conocen la diferencia entre bulimia y anorexia, ni les interesa conocerla. Asimismo, estas psicopatologías son asociadas con la superficialidad, cuando en realidad superficial es el entorno en el que vivimos. Muchas de esas personas trastornadas saben ver lo bueno en el interior de los demás sin llevar el apunte a los aspectos externos como la apariencia, el problema radica en que no pueden apreciar lo bueno que hay dentro de ellas mismas. Sin embargo, la mayoría de las veces la persona enferma es despreciada o considerada un objeto falto de sentimientos, superficial, por el mero hecho de estar sufriendo un problema; hay gente que ni siquiera toma en consideración lo que está sufriendo el paciente y, ante el aumento de peso, enseguida comienza a hacer hincapié en que ha engordado.
Es esta falta de conocimiento, de sensibilidad, la que también quería exponer en este trabajo, pues no sólo es importante la prevención anterior al surgimiento del trastorno, sino también la posterior, aquella que se lleva a cabo para impedir que la psicopatología se vuelva a manifestar. Y esta última prevención, al igual que la primera, no es tenida en cuenta por las personas; esa falta de respeto e interés por la persona humana es la que perpetua el ciclo y hace que tanta gente caiga en trastornos como los expuestos.
Para concluir, los trastornos alimenticios nos afectan a todos directa o indirectamente; todos estamos de alguna manera expuestos a los diversos factores predisponentes. Queda en la persona aceptarse como es y tratar de mejorar sin caer en obsesiones, en la familia contener y ayudar a la persona a salir adelante luego de cualquier problema, y en la sociedad comenzar a prestar más atención a los valores, la cultura y el intelecto como medio de éxito en la vida, y no tanto en la apariencia. Es indignante que una modelo gane más plata que alguien que trabaja para mejorar la calidad de vida de la humanidad en general; se debería hacer un replanteamiento cultural y comenzar a cambiar las bases de la sociedad desinteresada por el individuo humano, superficial y materialista en la que vivimos.

 
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